Botas Camperas

Las botas camperas pueden tener sus orígenes en el siglo XIV como un complemento ideal para los pastores. Una bota campera de calidad puede ser perfecta para ir al Rocío, para un día de campo o incluso, para la vida cotidiana. La comodidad para caminar por las calles del pueblo sin ensuciarnos o hundirnos en la tierra son las excusas perfectas, para de vez en cuando, dejar en casa los tacones y las cuñas y optar por calzar unas botas planas. Las botas camperas no llevan un tacón elevado, suelen ser de color marrón o una gama de tonos naturales, con suela de cuero, con o sin cremallera. Son muy sencillas. De media caña o más altas con la piel engrasada. El cuidado es también muy simple. Solo hay que hidratarlas con grasa de caballo.